Sony seguirá adelante con su decisión de dejar de producir discos físicos para los nuevos juegos de PlayStation a partir de enero de 2028, pese a las críticas de coleccionistas y jugadores. La medida fue anunciada oficialmente el 1 de julio y ahora ha sido respaldada por la directora financiera de Sony Group, Lin Tao, durante la presentación de resultados del primer trimestre fiscal de 2026. La ejecutiva reconoció que la compañía ha recibido opiniones contundentes, pero aseguró que el avance de la distribución digital llevó a Sony a mantener el plan.
Desde mi perspectiva, estamos ante uno de los cambios más importantes en la historia reciente de PlayStation, porque no solo modifica la manera de comprar videojuegos: también afecta la propiedad, la reventa, el coleccionismo y la relación de la marca con las tiendas. En México, donde el acceso a internet todavía presenta diferencias importantes entre estados y comunidades, una estrategia completamente digital puede resultar cómoda para algunos jugadores, pero convertirse en una limitación para otros. Por eso vale la pena explicar exactamente qué anunció Sony, qué productos desaparecerán y qué ocurrirá con los juegos que ya tenemos.
Sony no dará marcha atrás con el final de los discos de PlayStation
Sony Interactive Entertainment confirmó que la producción de discos físicos para todos los nuevos juegos lanzados en consolas PlayStation terminará a partir de enero de 2028. Desde ese momento, los estrenos se distribuirán exclusivamente en formato digital mediante PlayStation Store y distribuidores autorizados.
La compañía considera que esta transición responde al comportamiento actual de los consumidores y al crecimiento de la distribución digital en diferentes industrias. Durante la reunión con inversionistas celebrada el 31 de julio de 2026, Lin Tao explicó que la digitalización del contenido no se limita a PlayStation, sino que forma parte de una transformación más amplia dentro del entretenimiento.
Aunque Sony reconoce que los videojuegos físicos están relacionados con recuerdos, colecciones personales y formas tradicionales de disfrutar la industria, su dirección sostiene que la decisión fue analizada durante un periodo considerable. La empresa pretende avanzar con cautela, pero no ha mostrado señales de que vaya a cancelar o retrasar el cambio previsto para 2028.
En otras palabras, las críticas de los jugadores sí fueron escuchadas, pero no han sido suficientes para modificar la estrategia.
La medida solo afectará a los nuevos juegos publicados desde 2028
Hay una diferencia importante que conviene aclarar: Sony no ha anunciado que dejará de funcionar el lector de discos de las consolas actuales, ni afirmó que los juegos físicos existentes serán bloqueados.
Los títulos publicados antes de enero de 2028 podrán continuar comercializándose en disco. La empresa indicó expresamente que la transición no afectará a los juegos que ya se hayan lanzado o que lleguen al mercado físico antes de la fecha establecida.
Esto significa que una copia física de un juego de PlayStation 4 o PlayStation 5 no perderá automáticamente su utilidad en 2028. El cambio se aplicará a los nuevos lanzamientos posteriores, que ya no tendrán una edición tradicional producida en disco.
Tampoco se ha confirmado que Sony vaya a retirar inmediatamente las consolas con lector, desactivar la reproducción de discos o impedir que las tiendas continúen vendiendo inventario antiguo. Son posibilidades sobre las que algunos jugadores han especulado, pero no forman parte del anuncio oficial.
Lo correcto, por ahora, es decir que los futuros juegos de PlayStation serán digitales, mientras que el catálogo físico anterior podrá seguir existiendo mientras haya copias disponibles y dispositivos compatibles.
Los números explican por qué Sony apuesta por un futuro digital

Aunque la decisión resulta polémica, los resultados financieros permiten entender la posición de Sony. Durante el año fiscal 2025, finalizado en marzo de 2026, la división de videojuegos registró 125,100 millones de yenes en ingresos relacionados con software físico.
En el mismo periodo, el software digital completo generó aproximadamente 1.05 billones de yenes, mientras que los contenidos adicionales, como expansiones, artículos y monedas dentro de los juegos, alcanzaron alrededor de 1.35 billones de yenes.
Las categorías contables no son completamente equivalentes, pero la diferencia muestra con claridad dónde se concentra actualmente el negocio de PlayStation.
Sony también informó que el 78 % de las unidades de juegos completos para PlayStation 4 y PlayStation 5 vendidas durante el año fiscal 2025 fueron descargas digitales. En el primer trimestre del año fiscal 2026, esa proporción aumentó al 82 %.
Desde el punto de vista empresarial, producir discos, empaques, inventarios y materiales para una parte cada vez menor de las ventas representa un gasto que Sony parece dispuesta a eliminar. La distribución digital también ofrece un mayor control sobre precios, promociones, licencias, disponibilidad y relación directa con los usuarios.
La comodidad digital tendrá un costo para el consumidor
Comprar un juego desde PlayStation Store México permite descargarlo sin desplazarse a una tienda, reservarlo antes de su lanzamiento y conservarlo dentro de la biblioteca asociada a la cuenta. La plataforma admite métodos como tarjetas, PayPal y cupones de saldo, además de permitir la descarga remota desde un teléfono o navegador.
Esa comodidad es real, pero el abandono del disco también reduce algunas opciones tradicionales.
Una copia física puede prestarse, regalarse o venderse después de terminar el juego. También permite comparar precios entre diferentes comercios, buscar productos usados y conservar una pieza tangible dentro de una colección. Con una licencia digital, esas posibilidades quedan sujetas a las condiciones de la plataforma y a la cuenta utilizada para realizar la compra.
A mí me preocupa especialmente la reducción de la competencia. Cuando un título solamente existe en formato digital para PlayStation, su principal punto de venta pasa a ser la tienda controlada por la propia compañía. Los distribuidores podrán comercializar códigos, tarjetas o promociones, pero ya no competirán necesariamente mediante discos nuevos y usados.
También existe una cuestión relacionada con la preservación. Mantener un juego digital disponible durante décadas requiere que continúen funcionando los servidores, los sistemas de autenticación y las herramientas necesarias para descargarlo. Sony afirma que los productos adquiridos permanecen en la biblioteca digital y pueden reinstalarse, pero el modelo depende mucho más de la infraestructura de la plataforma que una copia almacenada físicamente.
El cambio no tendrá el mismo impacto en todo México
El avance de los videojuegos digitales en México es evidente, pero el acceso a internet todavía no es uniforme. De acuerdo con la ENDUTIH 2025 del INEGI, el 78.3 % de los hogares mexicanos tenía conexión a internet, mientras que el 21.7 % permanecía sin acceso.
Las diferencias regionales son considerables. En Ciudad de México, el 90.5 % de los hogares contaba con internet; en Nuevo León, la cifra era de 89.9 %, y en Baja California alcanzaba 89.1 %. En contraste, Oaxaca registraba 64 %, Veracruz 68.3 % y Chiapas apenas 53.9 %.
Estos datos no significan que todos los hogares conectados cuenten con la velocidad, estabilidad o capacidad de descarga necesarias para instalar juegos de gran tamaño. Tampoco indican que cada usuario disponga de una tarjeta bancaria, almacenamiento suficiente o un plan sin límites de consumo.
En mi opinión, este es el principal problema de aplicar una estrategia global sin considerar completamente las condiciones locales. Para un jugador con fibra óptica en Ciudad de México, Monterrey o Guadalajara, descargar un estreno puede resultar sencillo. Para alguien con una conexión limitada o inestable, comprar un juego de decenas de gigabytes puede requerir horas, días o un consumo considerable de datos.
El disco tampoco resuelve todos los inconvenientes, porque muchos títulos actuales necesitan actualizaciones o contenido adicional. Sin embargo, todavía puede reducir el volumen inicial de descarga y ofrecer una alternativa de compra para personas que no dependen completamente de la infraestructura digital.
Sony hablará con los comercios de cada región
Lin Tao explicó que Sony tendrá conversaciones con sus socios comerciales tomando en cuenta las características de cada región. La compañía buscará establecer acuerdos que resulten beneficiosos tanto para PlayStation como para los distribuidores que actualmente venden consolas, juegos y accesorios.
Una posibilidad es que algunas tiendas continúen ofreciendo productos empaquetados que contengan únicamente un código de descarga. Este sistema ya existe en determinados mercados y permitiría mantener una presencia de los juegos dentro de establecimientos físicos.
Sin embargo, Sony todavía no ha confirmado que las cajas con códigos serán la solución general para México. La directora financiera únicamente señaló que los editores podrían utilizar este tipo de distribución y que cada mercado requerirá conversaciones específicas.
Una caja con un código tampoco sustituye completamente a un disco. El comprador seguiría necesitando descargar todo el juego y la licencia continuaría vinculada a su cuenta. Una vez utilizado, el código no podría revenderse como una copia física convencional.
Para tiendas mexicanas especializadas, cadenas departamentales y comercios dedicados a productos usados, el cambio podría obligar a transformar su modelo. Accesorios, consolas, tarjetas de saldo, ediciones de colección y mercancía podrían ganar importancia conforme los nuevos discos desaparezcan.
PlayStation no considera que el disco sea su ventaja frente a la PC
Durante la llamada con inversionistas, Sony también fue cuestionada sobre la manera en que una consola completamente digital podría diferenciarse de una computadora.
La respuesta de Lin Tao fue directa: la empresa no considera que el lector de discos sea el elemento que distingue a PlayStation de una PC para videojuegos. Para Sony, sus principales fortalezas se encuentran en el catálogo seleccionado, la estabilidad del entorno de juego y un precio más accesible en comparación con una computadora de gama alta.
Este argumento revela cómo imagina la compañía su futuro. PlayStation ya no quiere definirse por el soporte en el que vende sus juegos, sino por la facilidad de uso de la consola, sus servicios, sus propiedades intelectuales y su ecosistema.
El problema es que esa estrategia aumenta la dependencia del usuario hacia una sola plataforma. Mientras una computadora permite elegir entre diferentes tiendas digitales, una consola PlayStation utiliza principalmente PlayStation Store para la compra y administración de juegos descargables.
Sony afirma que los distribuidores autorizados seguirán participando en la venta de contenido digital. Aun así, queda por conocer qué nivel de competencia podrán ofrecer y si los jugadores mexicanos tendrán alternativas suficientes para comparar precios.
Las ediciones de colección también tendrán que cambiar
Otra pregunta que permanece abierta es qué ocurrirá con las ediciones de colección de PlayStation después de enero de 2028.
La compañía podría seguir ofreciendo cajas especiales, figuras, libros de arte, bandas sonoras y otros artículos acompañados por un código digital. De hecho, algunas ediciones actuales ya utilizan ese modelo. Sin embargo, Sony no ha detallado todavía cómo manejará estos productos cuando termine definitivamente la fabricación de discos para nuevos lanzamientos.
Para un coleccionista, una caja sin juego físico puede perder parte de su atractivo. El objeto continúa existiendo, pero el contenido principal depende de una licencia digital que no puede intercambiarse de la misma manera.
También habrá dudas sobre la duración de los códigos, las regiones en las que pueden canjearse y la compatibilidad con cuentas de distintos países. Estos aspectos serán especialmente importantes en México, donde algunas ediciones especiales se obtienen mediante importación.
El futuro de PlayStation será digital, pero no será igual para todos
Después de revisar el anuncio oficial, las declaraciones de Sony y sus resultados financieros, considero que el final de los discos de PlayStation ya no es una posibilidad lejana, sino una transición definida. La compañía ha establecido enero de 2028 como el momento en que los nuevos lanzamientos dejarán de producirse físicamente y, pese al rechazo de una parte de la comunidad, mantiene su decisión.
Sony tiene argumentos comerciales sólidos. La mayoría de los juegos completos ya se vende digitalmente, y los ingresos procedentes de descargas y contenidos adicionales superan ampliamente a los del software físico. Desde una perspectiva financiera, mantener dos modelos de distribución resulta cada vez menos atractivo.
Pero la comodidad de una mayoría no elimina las necesidades de quienes coleccionan, compran juegos usados, comparten discos o viven en zonas con conexiones menos favorables. En México, las diferencias de acceso a internet demuestran que la transición no afectará a todos los jugadores de la misma manera.
Los discos publicados antes de 2028 seguirán existiendo y no se ha anunciado el fin de su compatibilidad. Lo que desaparecerá será la posibilidad de comprar en disco los nuevos juegos lanzados después de esa fecha.
Para mí, el verdadero debate no consiste en decidir si lo digital es más cómodo. Lo es para millones de personas. La pregunta es si esa comodidad justifica eliminar por completo una alternativa que todavía ofrece propiedad tangible, reventa, competencia entre tiendas y preservación.
Sony ya tomó su decisión. Ahora deberá demostrar que su futuro digital puede ser accesible, estable y justo para jugadores de todas las regiones, incluyendo a la comunidad de PlayStation en México.